jueves, 15 de diciembre de 2011

Encender una cerilla y decir que acabas de inventar el fuego.

Ayer, un compañero y amigo (si él me permite llamarle así) escribió en Facebook, lo siguiente: “Hace 23 años, tal día como hoy, Madrid estaba desierto, bueno todas las capitales de provincia desiertas, la televisión no emitía, estaba en negro, urgencias bajo mínimos, transportes no había, carreteras vacías. Había crisis mucha crisis, a los jóvenes se les quería meter un Plan de Empleo Juvenil de mala manera, total que ese día fue el 14-D Huelga General.”
 En un principio, mi naturaleza pinchante hizo que le llamara viejete (con cariño), pero gracias a eso me ha entrado curiosidad y he buscado información sobre lo que pasó el día 14 de diciembre del 1988.
Resulta que en ese año el gobierno de Felipe González tenía pensado llevar a cabo una reforma laboral, en la que por ejemplo, se ponía en marcha los contratos laborales para los jóvenes y el abaratamiento del despido. ¿A alguien le suena esto? Por su puesto esta reforma venía impulsada o más bien presionada por la Patronal. Tampoco es algo nuevo, ¿verdad? Para situarse un poco Solchaga era Ministro de Economía y Manuel Chaves Ministro de Trabajo. Nicolás Redondo, líder de UGT, en 1987, había renunciado a su escaño para mostrar su desacuerdo con la política laboral y social del gobierno, tras votar en contra de los Presupuestos Generales del Estado para 1988
A la hora señalada los operarios del repetidor de Navacerrada, cortaron la emisión. Las personas desde sus casas vieron mediante una cuenta atrás como el día de huelga llegaba. El gran apagón. Se estimó que la huelga fue seguida por 8 millones de trabajadores, lo que en aquel momento, supuso aproximadamente un 90% de la población activa. Estos seguimientos sí que no nos suena a ninguno que tenga 30 años o menos. Teniendo en cuenta que todos los sectores laborales pararon, incluido los servicios, cabría esperar que en las calles se viviera una guerra campal, heridos y destrozos. Pues no, la movilización fue pacífica y con un buen comportamiento cívico por parte de todos.

Felipe González tuvo que reconocer el “duro golpe” recibido y abrir el dialogo. Los sindicatos, reforzados por el seguimiento de la huelga, exigieron que la patronal quedara fuera de la negociación. Se modificó la reforma laboral y se incrementó la partida para el gasto social en los presupuestos.  No todo fueron victorias, ya que no se consiguió aumentar la cobertura por desempleo y  la subida de las pensiones se retrasó dos años.  Dos meses después el diálogo se volvió a romper y al año siguiente el PSOE volvió a ganar las elecciones por mayoría absoluta, aunque bajando el número de votos. En este caso no pasan los años para  las mayorías absoluta tras una mala gestión.
Cuando leo todo esto, no puedo evitar acordarme del 15M. ¿Dónde estaban los partidos políticos mientras los trabajadores han ido perdiendo derechos poco a poco? ¿Dónde estaban mientras el derecho al trabajo se convirtió en un privilegio? He oído estas preguntas muchas veces. Pues estaban en la calle peleando. Se han cometido errores por parte de los grupos políticos de izquierdas, de los sindicatos y de la clase trabajadora en general. Los errores están para reconocerlos y para enmendarlos. Pero la historia de la lucha sindical, la lucha de clases, también está ahí y sería muy arrogante obviarla. No se puede encender una cerilla y decir que se ha inventado el fuego. Personalmente estoy de acuerdo con el germen que impulsó a la gente a manifestarse en la calle ¿Cómo no lo iba a estar? , pero para que podamos acampar en Sol en el 2011, se lleva trabajando muchos años antes. Yo no hice nada, por supuesto, solo tenía 7 añitos y para mí, el 14-D solo fue un día sin cole. Supongo que será lo mismo para algunos pertenecientes del movimiento 15M. Para otros, ni siquiera habrían nacido. Pero esta lucha no la han inventado ellos y para mí, es una falta de respeto no reconocer el trabajo, la sangre, el sudor y las lágrimas (ya sé, lo típico, pero es verídico) de otros que se jugaron el pellejo para que nosotros podamos salir a la calle a gritar “no nos representan” o para pedir mediante carteles “Abstención Real” para el 20N.

Quiero terminar esta mega-chapa, diciendo que lo que pasó en 1988 no es una historia proveniente del mundo de la piruleta. Es algo real. Salir a la calle a protestar o simplemente secundar un paro, puede ser una herramienta para conseguir lo que uno quiere. No es la primera vez que muchos peces pequeños se comen al pez grande. ¿Es difícil? sí, pero como dijo Ángel Pérez: “por algo lo llaman lucha de clases, sino se llamaría Verbena de la Paloma”













2 comentarios:

  1. Plas, plas, plas, plas, y un besazo muyyyy grande. No si al final haces llorar al viejete.

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  2. Totalmente de acuerdo contigo. Un saludo.

    http://cuadernodefer.blogspot.com/2011/12/caminando-hacia-la-igualdad.html

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